Hay que mirar hacia adelante

La pandemia nos igualó a todos, como posibles afectados o en algunos casos, puso en riesgo nuestra salud, nos hizo reflexionar sobre la precariedad de la vida y obligó a los gobiernos, en muchos casos, al falso dilema de tener que optar entre economía y salud.

Es así que 2020 significó, durante muchos meses, un parate en la economía nunca visto. Solo las actividades esenciales se sostuvieron en los momentos de mayor cierre y muchas industrias, comercios y empresas de servicio tuvieron que cerrar totalmente.

La imposibilidad de salir y el miedo al contagio marcaron de manera profunda a la ciudadanía y con ello, se produjo una caída en las industrias del turismo y el entretenimiento, fundamentalmente pero también en otras como la construcción y las actividades relacionadas con la escolaridad, por citar algunos ejemplos.

De este lado, los empresarios nos vimos sorprendidos por una coyuntura que nos impidió hacer lo que hacemos: negocios. Nos vimos privados de desarrollar libremente nuestras actividades, de poder ganar nuestro sustento y hasta incluso poder mantener a nuestros colaboradores, instalaciones o pagar nuestras obligaciones.

Tras la sorpresa vino la preocupación acerca de cómo íbamos a sobrevivir y cuál sería nuestro futuro. La confusión imperante impidió pensar con claridad y la falta de un apoyo claro y específico a las actividades, por parte del Estado, fueron complicando la situación que con el correr de los días, se agudizó.

En paralelo, la UCIM, con una acertada perspectiva de lo que se venía fue implementando acciones ante los gobiernos nacional, provincial y municipal, de advertencia y de solicitud de medidas para apoyo de los empresarios.

Muchos fueron los documentos que se emitieron y las notas que se enviaron solicitando apoyo, buscando medidas de protección, advirtiendo sobre las consecuencias que tendría sobre el tejido económico las medidas de restricción extrema, por solo mencionar algunos ítems.

Los medios de comunicación fueron una gran herramienta para dejar sentada, ante la opinión pública la postura de nuestra organización y también, un espacio para denunciar lo que estaba pasando.

Los problemas comunes hicieron que los empresarios empezáramos a mirarnos entre nosotros, a compartir inquietudes y a intentar reclamar en conjunto, buscando salidas a los conflictos que se presentaban.

La unidad en la adversidad dejó de ser un concepto para convertirse en una realidad.

Surgieron interesantes iniciativas que lograron poner de acuerdo y accionar a distintas entidades gremiales empresariales en temas realmente importantes para la provincia, fundamentalmente, pero también entre las provincias y con entidades de nivel nacional. Esta unidad, aun incipiente, puede convertirse en una gran oportunidad para el trabajo conjunto tanto en forma transversal como con otros sectores que permitan contribuir con la salida a esta crisis.

El 2021 no parece ser más fácil que el año anterior. Las secuelas del golpe están apareciendo de manera muy cruda. La pobreza, el desempleo,la inflación, el contexto adverso para los emprendimientos y la falta de crecimiento de la economía a los niveles necesarios, marcaron sin dudas el primer trimestre.

Ojalá podamos superar esta coyuntura, que la economía crezca en la medida de las necesidades de todos pero ojalá también que los empresarios aprendamos de esto, que la unidad nos fortalece que no somos islas que si trabajamos juntos nos beneficiamos y que si todos estamos un poco mejor también la sociedad va a estarlo.

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