La Unión Comercial e Industrial de Mendoza acompaña el pedido de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios ante el director ejecutivo de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero Andrés Vázquez pidiendo la traba de embargos a empresas.
Esto es debido a la aceleración de esos procesos en el marco de acciones de cobro compulsivo que se encuentra realizando el organismo recaudatorio nacional.
En la nota elevada, la CAC solicita que se instruya a las áreas legales de ARCA a evitar este tipo de medidas precautorias y, al mismo tiempo, flexibilizar las condiciones de acceso a planes de facilidades de pago, que permitan encuadrar progresivamente la situación en la regularización voluntaria que, no dudamos, es el deseo de la enorme mayoría del empresariado.
A propósito de lo planteado, el presidente de UCIM, Juan Viciana expresó: «No nos podemos dar el lujo hoy en Argentina de perder ninguna empresa. Al contrario tenemos que ganar empresas. Estamos en índices de cantidad de empresas cada mil habitantes de los más bajos del mundo. Tenemos que trabajar forzosamente para recuperarlas y no darnos el lujo de perderlas, tengan la dificultad que tengan».
La nota
La nota de la CAC indica: “No desconocemos que ésta y otras medidas cautelares las realiza ARCA en el marco de sus facultades legales y en defensa del crédito fiscal, resultando un accionar lícito; pero nos permitimos afirmar que lo consideramos totalmente inoportuno en las actuales circunstancias”, expresa la nota elevada a la autoridad fiscal.
“Particularmente las MiPyMEs, atraviesan serias dificultades por la reducción de ventas y márgenes, incrementos de costos, altas tasas de interés y dificultades de acceso al crédito, consecuencia todo esto de desarreglos macroeconómicos de larga data que aún no han podido ser plenamente corregidos, a pesar del mayúsculo ordenamiento que felizmente ha efectuado la actual administración nacional” expresó el presidente de la CAC, Mario Grinman.
Cortar el flujo comercial puede significar el agravamiento de esas dificultades hasta un punto irreversible, y en las firmas más pequeñas, podría ser un estímulo para que opten por la marginalidad.



